Día a día

No pido otra cosa: el cielo sobre mí y el camino bajo mis pies. Robert Louis Stevenson

martes, 30 de diciembre de 2014

Un año más

Se cierra un año más. Este año ha sido especial, el primer año de jubilación. El primer año de adaptación a una nueva forma de vida.

Aprendizaje, cambios de rutinas, descubrimientos de nuevas formas de vida.

Me he dado cuenta, por lo menos a mi me parece así, que por muchas listas que se elaboren, por muchas intenciones que se tengan para cumplir en el año nuevo, al final la vida te da otros alternativas, otros caminos.


He aprendido a no desear nada, solo quiero vivir, ¡VIVIR!. He aprendido de mis errores pasados – cometeré más, seguro - he aprendido a perdonar, a perdonarme; a ver situaciones dolorosas desde distintos puntos de vista y he llegado a la conclusión de que la amargura, el rencor, el dolor no me han servido de nada, bueno, para amargarme y amargar mi entorno. Me he sentido enfadada por muchos años, ahora toca reconciliarme  conmigo misma y seguir, seguir, seguir…


jueves, 6 de noviembre de 2014

Libre te quiero


Sentada en un vagón del metro, camino del fisioterapeuta, pensando, otra vez, en el dolor de este brazo quejoso; mi mirada vaga sin fijarse en nadie ni en nada, de pronto me atare un cartel pegado en una de las paredes de ese vagón: “LIBROS A LA CALLE, NI UN DÍA SIN POESÍA” y leo fascinada, entusiasmada, rendida a este poema hermoso:




Una hermosa manera de acercarte a la lectura.

El autor de este maravilloso poema fue Agustín García Calvo, gramático, poeta, dramaturgo, ensayista, traductor y pensador español (Zamora, 15 de octubre de 1926 - Zamora, 1 de noviembre de 2012)

martes, 23 de septiembre de 2014

Otoño, de nuevo.



Me fascina esta estación, y me gustan los haikus, por eso...




Flor del infierno (Lycoris radiata)

jueves, 5 de junio de 2014

Soñar contigo





"...Si algún día diera con la manera de hacerte mía,
siempre yo te amaría como si fuera siempre ese día,
qué bonito seria jugarse la vida, probar tu veneno,
que bonito seria arrojar al suelo la copa vacía."







miércoles, 4 de junio de 2014

Después de la obra

Llevo mucho tiempo sin pasarme por este rincón. Hemos realizado obras en la casa, y claro, siempre se sabe cuando comienzan pero no cuando terminan.


Ha sido un verdadero lío, hemos tenido que pasar un mes largo fuera de ella para que se pudiera trabajar bien en la obra y nosotros no anda entre escombros y polvo.

Y ahora, una vez realizado el lavado de cara, quedaba recolocar todo lo empaquetado, lo movido y desarmado. Aprovechamos para hacer limpieza de cantidad de cosas que hemos ido acumulando a lo largo de estos años.

La foto tiene la friolera de 42 años
Cosas, que en su momento nos dijeron algo, nos llamaron la atención o simplemente nos gustaron. Confieso que nos hemos reído mucho con los recuerdos de algunas de estas cosas adquiridas en sitios dispares; recuerdos de las primeras vacaciones, libros de rutas, planos, que ahora ya resultan arcaicos comparados con lo que nos ofrece internet…

Pero también han surgido viejas fotos, imágenes de felicidad, de niñas pequeñas, de fiestas familiares, de ausencias. De nuevos miembros en la familia. Paisajes de felicidad, de cielos azules y playas maravillosas.

Pero cuesta, lo reconozco, a veces, deshacerse de estas cosas que marcaron un momento en la vida. Pero lo cierto es que para conservar el recuerdo de un momento no hacen falta cosas materiales, solo eso, el recuerdo vivido.

martes, 18 de febrero de 2014

Nombres, apodos, alias, nick...

http://www.livejournal.com/


¿Por qué utilizamos distintos nombres? ¿Por qué los apodos?

El primero que utilice -me imagino que fue porque estaba leyendo un libro sobre ella- fue Murasaki. Era la primera vez que me enfrentaba a esto de escribir, de dejar plasmados mis sentimientos, mis gustos, mi forma de ser; darme a conocer.

Después utilicé un acortamiento de mi nombre con tres números. Ya sabéis, tú propones y el webmaster dispone.

También tuve uno que me iba como anillo al dedo, Sola. Así me siento la mayoría del tiempo. ¡Como anillo al dedo!

Y ahora, sin más, utilizo mi nombre, el verdadero. Tal vez porque me siento más segura, porque ya no me hace falta escudarme ni esconderme ¿por que no? Al fin y al cabo de lo que escribo, lo que cuento, es eso, mi mundo, mi vida.

Sí, ahora este blog lleva mi nombre Candela.

Tal vez utilizamos los apodos, para ocultarnos, no tanto a los demás, de los demás, como de nosotros mismos.

¿Necesitamos otra identidad para ser Alicia? ¿Nos da miedo mostrarnos, nos da miedo abrir el corazón, nos da miedo ser vulnerables, quedarnos al desnudo...?

Sí, mi blog decidí que se llamara La puerta a mi mundo, porque es eso, mi mundo y muestra como soy, como siento.


Esta es la puerta y yo soy Candela.




El vocablo alias proviene del latín y equivale al término español «otro». Está relacionado con la frase latina "alia nomine cognitu", que significa 'conocido por otro nombre como'. Una acepción de la palabra se refiere específicamente a un nombre falso, empleado para encubrir la personalidad de una persona. Un alias, por otro lado, puede acompañar o reemplazar el nombre de una persona por fines estéticos, afectivos, o de otro tipo (también se le denomina seudónimo o pseudónimo). Puede aplicarse genéricamente a un nombre de pila propio, o ser particular de una persona.

En informática también se utilizan alias para identificar a la persona que está accediendo a Internet mediante una computadora, identificando así a dicha persona más prácticamente que a través del número de dirección IP, aunque en estos casos normalmente se utiliza el anglicismo nick (acortamiento de nickname, en inglés)

 http://es.wikipedia.org/wiki/Alias

miércoles, 12 de febrero de 2014

Recuerdos

Ahora que ya no existe la casa materna. Ahora que tantos recuerdos y vivencias del pasado han vuelto a mí, ahora, he deseado esa despreocupación, esa vida, donde lo más importante, eran los juegos, las risas. Donde todo era luz blanca y alegría.

He deseado ser aquella niña de alocados rizos, de risa franca, de mirada fresca que se sentía protegida y arropada.


Cuando la pena cae sobre mí
el mundo deja ya de existir,
miro hacia atrás y busco
entre mis recuerdos
Para encontrar la niña que fui
y algo de todo lo que perdí
miro hacia atrás y busco
entre mis recuerdos

Sueño con noches brillantes al borde
de un mar de aguas claras y puras
y un aire cubierto de azahar.

Cada momento era especial
días sin prisas, tardes de paz,
miro hacia atrás y busco
entre mis recuerdos.

Yo quisiera volver a encontrar la pureza
nostalgia de tanta inocencia
que tan poco tiempo duró.

Con el veneno sobre mi piel
frente a las sombras de la pared
miro hacia atrás y busco
entre mis recuerdos,
vuelvo hacia atrás y busco
entre mis recuerdos.

Y si las lágrimas vuelven
ellas me harán más fuerte.




martes, 28 de enero de 2014

A veces...



No siempre es cuestión de seguir la luz

José María Zonta

No siempre es cuestión de seguir la luz
casarse virgen
persignarse frente a las iglesias
dar limosna
encender velitas
comer con la boca cerrada
para que las moscas no te roben el bocado

no siempre es suficiente
con que la ropa te combine
cruzar en verde
permitir que los ciegos te ayuden a pasar
y no interrumpir cuando hablan los mayores

no siempre el problema se resuelve
con no gritar
no insultar
no desear la mujer de tu prójimo
ni devolver cuando nos dan más vuelto

a veces
como condimento
conviene ponerle a la sopa
un pecado
con quien menos se lo espera.

viernes, 10 de enero de 2014

Desde mi ventana



Al asomarme a esa ventana, y entre los bloques de pisos que me rodean, en este pueblo mío, queda ante mis ojos un trocito de paisaje que va cambiando con las horas del día, con los meses de año, con las estaciones, como si fuera una película proyectada en esta ventana mágica.

Al fondo, la sierra; montañas que cambian de color, desde el azul grisáceo al blanco, en invierno que pone la nieve; más abajo, pueblos y parte de los barrios de nueva construcción como Las Tablas. Un poco más cerca, el parque Juan Carlos I, pone el color verde, en todas sus variedades.

También se divisa parte del aeropuerto – unido a mi vida desde, casi, que nací – y más cerca, casi en primer plano mi pueblo, mi barrio.

Pero sobre todo, desde esta ventana, veo las copas de los árboles que rodean a esta jungla de ladrillo; a los pájaros, que andan como locos, persiguiéndose en vuelos suicidas, unos a otros y el cielo; ese cielo que cambia con cada segundo del día, con cada nuevo rayo de luz, con cada nube, poniendo en este cuadro, desde mi ventana, los colores más hermosos que tiene la naturaleza.

sábado, 4 de enero de 2014

Después de la batalla


Parece una ciudad fantasma.

Ni un ruido, ni un sonido.

Calma total.

Silencio total.

Una ciudad con su caos cotidiano, impone vista y oída así.

Pero según se avanza por esta ciudad solitaria, se ven los destrozos después de la batalla.

Y es que toda batalla tiene consecuencias y estas son desagradables, horrorosas, olorosas y cochambrosas.

Sí, sí, no exagero la batalla del 1 de enero se salda con restos por cualquier lado inimaginable, vomitonas descomunales, botellas, bolsas, papeles, restos de petardos, comida y algún que otro ser humano derrotado por tanta fiesta, tirado de cualquier manera sobre un banco o en la acera.

Y es que con el afán de festejar la salida del año viejo y la entrada del nuevo, nos desatamos de tal manera que perdemos… ¡hasta la consciencia!

El amanecer de una guerra, incruenta, a veces, que el único saldo que deja es dolor de cabeza, mal cuerpo y mucha, mucha suciedad.

miércoles, 1 de enero de 2014

Comenzando el año


Comienzo este año con una tradición, una costumbre que no se desde cuando se celebra en casa, me imagino que se compró la televisión , allá por los años 60.

El despertar del 1 de enero era, casi siempre, con un poquito de mal cuerpo, hay que reconocerlo. No estábamos acostumbrados a trasnochar, a comer comida tan rica y buena en esas cantidades. El ruido saliendo de la cocina, ya se estaba preparando la comida de Año Nuevo, por supuesto con todas esas sobras de la cena de fin de año. Una vez más la casa se llenaba de olores suculentos, magníficos; las mujeres de la familia reinventaban platos nuevos con toda aquella comida.

La televisión se ponía y comenzaba la tradición de ver la Santa Misa desde Roma – la abuela con un recogimiento inusual- el concierto de Año Nuevo desde Viena y los saltos de esquí desde donde aquel año tocará saltar.

De vez en cuando se abandonaba la cocina, al son de unos de los valses maravillosos y mi madre y tía Isabel, enlazadas, bailaban por aquel pequeño salón, arrancando risas en el abuelo, alguna sonrisa de la abuela y nuestras palmas y alegría infantil.

Era digno de verlas, con los mandiles y algún cucharon en la mano. Momentos de alegría, de despreocupación, de ganas de descubrir lo que nos depararía el año recién estrenado.

Y con esta tradición familiar evoco en este día a todas las personas buenas y maravillosas que me faltan, pero que están conmigo realizando los mismos pasos que me enseñaron en su día para que esto se convirtiera en una tradición, en una costumbre del recuerdo, de la añoranza, de la nostalgia…