Día a día

No pido otra cosa: el cielo sobre mí y el camino bajo mis pies. Robert Louis Stevenson

miércoles, 4 de marzo de 2015

No rendirse


Y cuando parece que todo es negro, que nada merece la pena. Cuando el suelo falla a tus pies, cuando el miedo te invade, descubres este poema que te da un respiro.

No te rindas

Mario Benedetti

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.

martes, 3 de marzo de 2015

Perdonarme




He destruido todos los diarios, anotaciones, pensamientos que había ido escribiendo a lo largo de los años.

Ha sido como soltar un lastre, deshacerme de un peso agónico que me llevaba cuesta abajo. El rencor, el miedo, el dolor cada vez que releía esas páginas me hacía un daño insufrible.

Me he dado cuenta, ahora, después de tantos años, que todas mis frustraciones estaban plasmadas en esas páginas y día tras día, años tras año, eran las mismas quejas, los mismos llantos, el mismo rencor. No tenía ninguna solución, no creaba ninguna salida. Siempre lo mismo.

Nadie era culpable de ciertas situaciones excepto yo. Nadie te hace daño si tú eres fuerte, si tienes confianza en ti mismo, si sabes dónde vas y tienes claro tu camino.

Ninguna de estas cosas tenía yo. Y ha sido ahora, después de dejar de trabajar, de ser mayor, sí porque tengo cincuenta y muchos, cuando me he dado cuenta de que no podía continuar así.
Mi carácter se ha agriado por no saber poner coto a la tristeza, al rencor. Por no saber perdonarme y perdonar.

Lo último que quiero es ser una amargada, ya no para mi, si no para la gente que me ama, que ha estado y está conmigo sin pedir nada a cambio, amándome y sosteniéndome en los momentos más duros ; dando otro punto de vista, otro giro, otro ángulo para que yo pudiera ver la situación desde otro enfoque.

Por eso he destruido todo lo escrito. Destruir para renacer.

Y el alivio ha sido infinito.


La imagen:  A Breath of Wind - Dima Dmitriev 

martes, 30 de diciembre de 2014

Un año más

Se cierra un año más. Este año ha sido especial, el primer año de jubilación. El primer año de adaptación a una nueva forma de vida.

Aprendizaje, cambios de rutinas, descubrimientos de nuevas formas de vida.

Me he dado cuenta, por lo menos a mi me parece así, que por muchas listas que se elaboren, por muchas intenciones que se tengan para cumplir en el año nuevo, al final la vida te da otros alternativas, otros caminos.


He aprendido a no desear nada, solo quiero vivir, ¡VIVIR!. He aprendido de mis errores pasados – cometeré más, seguro - he aprendido a perdonar, a perdonarme; a ver situaciones dolorosas desde distintos puntos de vista y he llegado a la conclusión de que la amargura, el rencor, el dolor no me han servido de nada, bueno, para amargarme y amargar mi entorno. Me he sentido enfadada por muchos años, ahora toca reconciliarme  conmigo misma y seguir, seguir, seguir…


jueves, 6 de noviembre de 2014

Libre te quiero


Sentada en un vagón del metro, camino del fisioterapeuta, pensando, otra vez, en el dolor de este brazo quejoso; mi mirada vaga sin fijarse en nadie ni en nada, de pronto me atare un cartel pegado en una de las paredes de ese vagón: “LIBROS A LA CALLE, NI UN DÍA SIN POESÍA” y leo fascinada, entusiasmada, rendida a este poema hermoso:




Una hermosa manera de acercarte a la lectura.

El autor de este maravilloso poema fue Agustín García Calvo, gramático, poeta, dramaturgo, ensayista, traductor y pensador español (Zamora, 15 de octubre de 1926 - Zamora, 1 de noviembre de 2012)

martes, 23 de septiembre de 2014

Otoño, de nuevo.



Me fascina esta estación, y me gustan los haikus, por eso...




Flor del infierno (Lycoris radiata)

jueves, 5 de junio de 2014

Soñar contigo





"...Si algún día diera con la manera de hacerte mía,
siempre yo te amaría como si fuera siempre ese día,
qué bonito seria jugarse la vida, probar tu veneno,
que bonito seria arrojar al suelo la copa vacía."







miércoles, 4 de junio de 2014

Después de la obra

Llevo mucho tiempo sin pasarme por este rincón. Hemos realizado obras en la casa, y claro, siempre se sabe cuando comienzan pero no cuando terminan.


Ha sido un verdadero lío, hemos tenido que pasar un mes largo fuera de ella para que se pudiera trabajar bien en la obra y nosotros no anda entre escombros y polvo.

Y ahora, una vez realizado el lavado de cara, quedaba recolocar todo lo empaquetado, lo movido y desarmado. Aprovechamos para hacer limpieza de cantidad de cosas que hemos ido acumulando a lo largo de estos años.

La foto tiene la friolera de 42 años
Cosas, que en su momento nos dijeron algo, nos llamaron la atención o simplemente nos gustaron. Confieso que nos hemos reído mucho con los recuerdos de algunas de estas cosas adquiridas en sitios dispares; recuerdos de las primeras vacaciones, libros de rutas, planos, que ahora ya resultan arcaicos comparados con lo que nos ofrece internet…

Pero también han surgido viejas fotos, imágenes de felicidad, de niñas pequeñas, de fiestas familiares, de ausencias. De nuevos miembros en la familia. Paisajes de felicidad, de cielos azules y playas maravillosas.

Pero cuesta, lo reconozco, a veces, deshacerse de estas cosas que marcaron un momento en la vida. Pero lo cierto es que para conservar el recuerdo de un momento no hacen falta cosas materiales, solo eso, el recuerdo vivido.