@RafaelCabaliere
No pido otra cosa: el cielo sobre mí y el camino bajo mis pies. Robert Louis Stevenson
Llegas
a una edad, en mi caso 66, que a veces miras atrás, por el camino de la vida, y
los recuerdos, las formas de vida, los pensamientos te hacen replantearte
muchas cosas de las vividas.
Que no daría yo por escuchar la voz de tía Isabel, de volverla a ver con sus manos siempre ocupas en la cocina, sus risas, sus chanzas, sus bailes con mi madre.
Y a la vuela, siempre preocupada, siempre pendiente de todos. Llevando una vida que no la satisfacía, amoldándose a las circunstancias.
Que no daría yo por volver a abrazar a mi madre, besarla –ella que no era muy besucona- hasta saciarme de ella. Mi madre...
Todos ellos, ahora en la distancia del tiempo, me han regalado lo mejor, me han hecho como soy.
Que no daría yo...
Nos dijeron que íbamos a salir mejores.
Y te dan unas ganas de llorar. Y te dan unas ganas de gritar.
No saltamos las recomendaciones a la torera.
Nos saltamos el confinamiento; hacemos fiestas; nos reunimos chorrecientos.
Nos indignamos porque en los servicios de transporte no se guardan las distancias de seguridad y luego nos vamos en tropel a disfrutar de la decoración navideña.
Y con todo esto encima, ahora va y llega Filomena. Y ya es el acabose de la indignidad humana, de la inmoralidad, de la mala educación.
Se recomienda no salir; nos calzamos las botas de excursionista dominguero, y ¡ala! a deslizarse por las calles como si fuera una estación de esquí. Batallas de bolas de nieve de 200 personas. Papás con niños en trineos...
Se recomienda no salir porque esa nieve caída durante 30 horas sin parar y que ha alcanzado más de 60 cm en algunos lugares, ahora es hielo en algunas zonas. Y las urgencias empiezan a llenarse de caídas, fracturas, torceduras.
No hay autobuses. No hay trenes. Solo el servicio de metro ha estado funcionando las 24 horas del día (¡¡¡no se guarda la distancia social!!!)
No hay recogida de basuras. Y nos hemos lanzado a la calle a dejar miles de toneladas de nuestra porquería, en casa no hace bonito con el jarrón de Sèvres.
Todas los Comunidades, ciudades, municipios afectados por esta tormenta están desbordados. Pero nosotros, el humanoide, el tonto el haba, el listo detrás de una pantalla, el tuitero, el yo, yo, yo, yo vamos camino de la cueva.
Muy desinflada anda una desde Marzo de 2020.